
Los de patas cortas y los de patas largas.
Los de hocico grande y los ñatos,
de cola peluda o enrroscada.
Y esos que son todo en uno.
Los que tienen un papá campeón
y los que nunca lo vieron.
Esos que de día se cuidan solos
y de noche buscan a quién cuidar.
Esos, que para pasar el frío
se transforman en su propio abrigo.
Esos que se encuentran a un amigo
en cada esquina, y te miran
con cara de ¿te puedo acompañar?.
Esos que hacen de un cartón, una cama
y de una reja, su casa.
Todos los perros merecen un hogar, que no es lo mismo que una casa.